TU PEQUEÑA SONRISA - josem
Hoy me he preguntado que es lo más importante
qué es lo que mueve mi mundo para que siga rotando
he buscado alrededor de los países que nos pueblan
en las fronteras de mis manos
en las puntas de cada estrella de mis noches
qué es lo que me hace incorporarme de nuevo
abrir los ojos después de cada golpe seco
alzar los brazos buscando lo imposible
lo que oxigena mi alma
y sin duda eres tú con tus pequeños abrazos
y tu pequeña sonrisa que lo envuelve todo
EL DIBUJO EN LA ARENA - josem
Haz un dibujo en la arena con el índice
y espera que una ola lo cubra
siéntate junto a él y vuelve a dibujarlo
pasando tu dedo por dónde antes lo hiciste
y verás que otra ola se lo lleva
pero vuelve a intentarlo
aunque las olas lleguen cada vez más deprisa
hasta que apenas tengas tiempo
hasta que seas tú a quién la ola cubra
y entiende que eso fue lo que ocurrió
cuando las olas de tu mar me ahogaron
en el intento de dejar huella en ti
ES TAN FACIL QUERERTE - josem
Es tan fácil quererte
sólo tienes que mirarme
perderme en un gesto tuyo
diluirme en el universo que se refleja en tus pupilas
verte con el disfraz del naranja de la tarde
escuchar tus sueños uno a uno
tener tu sombra esparcida en mi suelo
cerrar los ojos sabiendo que estás
y viendo como da vueltas el mundo alrededor de ti
Demonio de Ray Respall
Ray Respall Rojas
Ciudad Habana, Cuba (17 de abril de 1987).
Pintor y grabador, graduado de la Academia de Bellas Artes San Alejandro, especialidad de Grabado. Trabaja actualmente como profesor en dicha academia.
Página web:
TRANSITOS - sumnumsum
Cuando se reencienden las hogueras
el vértigo se adueña de la niebla
y la lábil arena alba se torna.
Los latidos ausentes se aminoran,
las aperturas en la luz se ocultan
y se hallan sedeños embelesos.
Cuando despliega el arco iris sus colores
se siente la barcarola de las olas
cual parturienta albada primeriza
y debajo de la piel del cierzo
los torrentes los senderos rehacen.
Cuando sobre la escarcha nacen rosas
ese tiempo mata morados instantes
y las oquedades no reclaman
los pecios del naufragio.
Cuando bailan las gotas de rocío
reptil de luz es la fértil cañada
donde sacian su sed secas acequias
mientras fluye el infinito en las venas oscuras
donde lo gris es sólo
ancestro de un presente venturoso.
Cuando se reencienden las hogueras
en un tránsito de luz de luna.
Lucifer
Se despertó nervioso, bañado en sudor.
-Pareces enfermo.- Ella alargó la mano para tomarle la temperatura.
-¡No me toques!
Acostumbrada a los desplantes, se limitó a mirarlo con ternura, a pesar del rechazo.
-He tenido un sueño horrible. La desolación se extendía por todas partes, como en un complot. Miles de cuerpos deambulaban esquivando otros tantos caídos, cuyos rostros desfigurados por las fístulas, conferían un panorama sanguinolento. Por encima de ellos, un ser demoníaco de grandes alas, Lucifer dijo llamarse, sonreía mientras me ofrecía el remedio para aquel mal. Apenas lo recogí, todas las enfermedades me poseyeron, deshaciendo mi cuerpo entre intensos dolores.
-Amor mío, no me extraña que estés aterrado. Algún sabio debería descifrar el propósito de esta pesadilla.
Pasó varias semanas sin descanso. Envuelto en su aséptico mundo, nadie podía acercarse hasta él, pocos creían que existiera remedio para su cura.
Llegado de lejanas tierras, un hombre negro, un hechicero envuelto entre pieles y plumas, que portaba un manuscrito entre sus manos, cruzó como un bólido las calles de la ciudad. El monarca, creyó reconocer el sello del legajo, y lo recibió.
-No te acerques más o morirás.
-Entre vuestras manos deposito el libro del rey Salomón.
-Mentira. Ese libro es un mito.
-Podéis no creerme. Pero los dioses han querido que os lo entregue. Mi camino está hecho.
De pronto, mudando en forma de ave, e impulsado por sus amplias alas, desapareció. La magia del encuentro, sirvió para convencerle. Sucumbiendo a la ambición de poseer el conocimiento, no tardó en extraer la fórmula con la que convocar al demonio de las enfermedades, para dominar la capacidad del hombre de curarse o enfermarse; controlar el bienestar de cada uno de sus súbditos, de sus enemigos, de él mismo. Preparó la invocación, la llevó a cabo y Lucifer tuvo a bien entregarle el don. Con su sola presencia la gente enfermaba. Todos sucumbían a su alrededor, como en el sueño. Eso le aisló mucho más. Sus ministros, la mujer que amaba, incluidos sus hijos, cayeron víctimas de enfermedades, para las que él era inmune. Se quedó solo y la pena lo invadió.
Aquella tristeza derrotó su alma, y como en el sueño, el dolor de la muerte, de su muerte, se hizo insoportable.
Sin garantía vengo - gulivert
Sí, es vocación no ser urgente,
no entregarme a llantos clamorosos
y tratar de engañarte con una sonrisa,
no, no te digo toda la verdad cuando te miento
ni exagero la alegría.
Soy cauto en los ensueños, sí,
y también en los arrebatos enamorados,
tengo una mirada estudiada para ti
y no te extraño muriendo el día
pero soy capaz de odiarte
vacío de manos cuando amanece.
Sí, olvido aniversarios y algunos sitios,
cambio las constelaciones de lugar
y no me gusta que te desnudes antes que yo
pero no, nunca dejaré de estar allí
ni te negaré las mariposas de mis dedos
ni todo cuanto tengo gratis para ti,
que es todo, aunque te parezca nada.
Tengo crisis de bondad y bombones derretidos,
me anuncio en algunos pájaros
y desaparezco entre tus ojos,
me puedes romper como a un muñeco
y, no, no,
no caduco como persona
aunque no tenga arreglo, ni garantía,
cuando me quieras vestir a tu antojo.
Sentir en noche de luna - Marola
Sentí anoche tu sentir,
sentí anoche tu melancolía,
mientras la luna sola reía
yo quería mentir,
decir que no siento amor,
decir que no siento dolor,
más la luna me miró con dulzor
mirada tierna y amable
sabiendo que mentía,
para decirme que ame
que ame sin barreras
a ese ser soñado.
Sentí anoche tu sentir,
sentí anoche tu bravura
sentí amor solo por ti,
sentí una gran amargura
por este amor prohibido,
este amor secreto,
que en mi pecho fundido
por el calor del amor sentido
me está volviendo loquita.
Mabel, profesión: Poetiza - Tily
No son verdes laureles ni oscuras cámaras,
¡es sabiduría eterna! dice y muestra refutables medallas.
El legado es cambio, es nihilismo,
chamuyar sobre Febo y Adonis es regreso con la frente vacía.
Fajarse sobre el concepto es sectario y oligarca,
Clink –caja; Clink-Caja. ¡Chan! ¡Chan!
Conflicto, cambio de la masa, concepto.
Siliconas, aceituna, un alfiler y vodka en la bañera.
Círculos involutivos, círculos…, círculos… Ono… Yoko… Moto…Moto.
Selectas personas discuten en lo alto de Babel,
desde acá abajo se los observa con frío. ¿No Mabel?"
Frimost
Y el odio creció en su interior como la espuma. Sintió dolor, un sufrimiento que sobrepasaba todo el conocido, mezcla de verdadera pena y desesperación. Intentaba asimilar la ausencia de sus brazos y caricias, de sus besos. Lo peor, que comenzaba a ser consciente de la realidad. Desde su razón desdoblada, un resquicio de humanidad luchaba por huir del vendaval de sentimientos nefastos, en el que se había transformado su mente. “¡Frimost!” fue el nombre que escuchó a sus espaldas. Pero, ¿qué significaba?
Había regresado a casa después del armisticio. Nadie le avisó. Llegó hasta allí confiado, y se derrumbó al ver el caos de los bombardeos. En un primer instante de locura, su instinto le llevo a revolver entre los cascotes, con la esperanza de recuperarla, como si ella tuviera que seguir allí, esperándole. Quería estrechar entre sus brazos los restos de su amada. Sentir por última vez el tacto de su cuerpo.
-¿Por qué nadie me avisó?- La rabia le contuvo las lágrimas.
Llegó la noche. Las ruinas iluminadas, por la luna, desenmascaraban su desolación. Junto a él, un hombre parecía querer consolar su pena.
-Siete espíritus infernales velan nuestros días. Frimost es uno de ellos. Sigue estas instrucciones, haz todo tal y cómo se indica, y Frimost te vengará.
Reunidos los elementos necesarios, marcó en el suelo los círculos concéntricos, grabó los símbolos mágicos, y sacrificó un gallo mientras decía:
-Recibe ¡Oh Frimost! Esta sangre.
Sin salir de allí, aguardó que el reloj marcara las once de la noche de aquel martes, y comenzó la advocación latina del conjuro. Con la última palabra apareció el hombre... Frimost. Era el momento de pedirle el favor.
-Por Ischyros, te mando me concedas el poder de sembrar el odio, el espanto y la ruina; perpetuar lo que me han hecho. Haz que se aparte de ellos la paz y el remanso. Desencadena el viento y las tempestades, haz caer granizo y rayos adonde me plazca...
Y Frimost le entregó una piedra rojiza portadora de todo el poder. Pero con ella entre las manos, continuó su desgracia. Sin protección, tocando directamente su piel, aquel talismán absorbió su alma.
Debió haber hecho caso a su clarividencia y rechazar el consejo.
la fiesta de los cuerpos - poesiacarnivora
Dos cuerpos desnudos son
la fiesta en su plenitud,
dos amantes que se entregan
sin vergüenzas ni pudor.
Manos que estremecen medulas,
lenguas que saborean piel,
frenética danza
en milenario ritual.
Demonios y dioses se mezclan
entre piernas y humedades,
vientres que se multiplican,
cuerpos que piden más.
Los dedos tocan arpegios
que a los músculos hacen vibrar.
En la fiesta de los cuerpos
vos y yo vamos a gozar.
distancia - poesiacarnivora
Las horas pasan lentas
absurdamente despilfarradas.
Entre tu calle y la mía
hay un río de distancia,
Podría nombrar ahora
casi todas las palabras :
vuelo,
piel,
deseo,
pájaro,
viento,
piernas que se resbalan
en el sudor de los cuerpos,
amor en dolida espera.
Y no diría nada…
ni una tercera parte
de lo que estoy sintiendo
cuando miro la caricia
que se adormece en mi mano,
cuando el labio te reclama,
cuando el poema se niega
si no lo escribes
en mi espalda
Todas nuestras ansias - poesiacarnivora
Un relámpago corre
arqueando espaldas,
cuando en la noche
se adivina el beso. (Boca que recorre,
labio que me alerta).
Se cierran las manos,
se abren, florecen
buscando humedades
que las estremecen.
El calido aliento
se vuelve gemido,
pechos que se agitan,
vientres que se mueven
al son del espasmo...
Brutal es la danza
de los cuerpos desnudos
que se vuelven algas.
Cadera a caderas escapa la noche,
orgásmica en el cielo
se estremece la luna,
mientras despertamos
pasiones lejanas,
caricias primitivas
que enredan las sabanas.
Y en este lenguaje sutil de los ojos
quemamos, ardemos
todas nuestras ansias
Amantes - poesiacarnivora
En la alta noche
se rompio el silencio,
cadencia de cuerpos
que se vuelven algas,
bocas que se buscan
lenguas que se arrastran.
Manos explorando
sexos,humedades...
Se mueven los vientres,
se acoplan, se aman,
sudores,orgasmos;
y una sabana blanca
se suicida a los pies de la cama.