Categoría: "CONTEMOS CUENTOS 3"

Neobautismo. De Aleisterdeleden

“El cielo es el yin y el yang, lo frío y lo caliente,
El orden en el que se suceden las estaciones.
El ir a su favor o en su contra, de ello depende
La victoria militar.”
(SUN TZU)

Al lo veía como si aconteciera en ese mismo instante, él sostenía por el pezón un higo mientras la muchacha, jadeante por los escarceos amatorios, intentaba morderlo. Abrió la puerta de la tienda y ocurrió: Algo sin estructura aparente, de forma esférica y brillo fosfórico se coló allí, deteniéndose sobre las otras dos ocupantes. Buscó la cámara fotográfica mientras le ordenaba que cerrara la tienda, intentando atrapar aquel ser que, alargándose, salió sin que nada ni nadie pudieran impedirlo. No tuvieron tiempo para el desánimo, pues inmediatamente comenzaron a ver unas imágenes que de no haber comentado en vivo no hubieran creído. Al supo de su pronta muerte y ella de su responsabilidad en la misma, pese a todo se hundieron en un sueño polivalente no exento de visiones repletas de sensualidad, debían descansar ya que temprano saldrían buscando agua y no en el pilón de la fuente.
Amanecieron caminando por un seco cauce que no gustaría a una japuta, por un camino de horas. Él buscaba una estrategia, no le apetecía morir. Ya sin ideas, la naturaleza le brindó la salida, allí estaba, en medio de aquel desierto, un vergel de aguas diamantinas. Pese al cansancio, los cuatro corrieron hacia el lugar, el agua brotaba de la nada formando unas pozas, de singular hermosura, en las que su compañera de sueños fue a caer…
Solución: se mojaba, rescataba a la dama y salía con ella y rebautizado como Alter: su yo más instintivo, poderoso e incontrolado. No iba a durar mucho, esta parte moriría y su desaparición le iba a dejar sin fuerzas mágicas, pero sobreviviría su yo intelectivo.
La repentina liberación de Alter provocó de todo: lluvia, truenos, granizo, viento, una tormenta que les ayudó a conocer mejor el pueblo. A la luz de relámpagos vieron las extrañas formas y figuras pintadas sobre las paredes en un tono casi sangrante. Avivó fenómenos inauditos en el interior de una casa tapiada, en la que comenzaron a escucharse golpes sobre el embaldosado mientras leían un pentáculo imposible dibujado en la pared. Y acabó provocando su marcha precipitada ante las fantasmales voces que les invitaban a salir de allí… hacia la noche.

Aleister del eden 24/03/06

Una cena más. De Monelle

Arrancó la manzana por el pezón y comenzó a devorarla.
Paseaba todos los días siguiendo la misma ruta. Después de las tareas domésticas, se regalaba unas largas caminatas que le ayudaban a salir del tedio diario.
Se había casado joven. Cuando niña sus padres no lo habían tenido nada fácil. El cambio constante de ciudad, de colegio, de hogar,... forjó un desencanto, en las relaciones familiares, que dieron al traste con todas las ilusiones y sueños.
Y ahora era ella la que se enfrentaba a una crisis. El día se convertía en una amarga sucesión de horas solitarias en las que no encontraba descanso y, la noche, quedaba para el reposo sin aportar ninguna cosa más.
Aquella manzana, representaba de alguna forma su vida. Por fuera, de cara al exterior, la dulzura se dejaba intuir, ningún golpe era visible, estaba intacta; parecía que guardaba aún toda la frescura del fruto recién cogido del árbol; pero por dentro escondía tal vez algún elemento que podía dañarla. Sabía que si algo funcionaba mal se gestaría en el interior de su estructura. Es por ello que, en aquel momento, cuando sus manos aún sostenían el corazón de aquella fruta, la apretó fuertemente con la mano, y se dijo para sí que lo protegería. Las buenas simientes —continuó— se encuentran dentro, y de ellos dependía que germinaran o no.
Regresó a casa con el convencimiento de que gracias al pensamiento polivalente que le proporcionaron sus experiencias ya vividas, sería capaz de atajar los problemas actuales.
Aquella misma noche lo hablaría con su esposo durante la cena.
Fue al mercado, y en la pescadería consiguió un hermoso ejemplar de japuta con el que confeccionar el plato principal de un menú expresamente ideado para complacerse, para regalarse un tiempo precioso, justamente de aquellos que casi nunca sabían aprovechar y que comprendió era de vital importancia para una mejor convivencia.
Con ajo, perejil, un poco de pan frito, unas almendras, pimentón dulce y vino blanco, preparó en el pilón una majada con la que enriquecer el ya de por sí gustoso manjar.
Cuando por la noche sintió las llaves en la puerta se abalanzó hasta ella, y sin dar tregua a su enamorado, le besó.
Aquella noche, el embaldosado suelo del salón les sirvió de improvisado lecho.

Monelle/CRSignes 23/03/06

Un hogar dónde siempre encontré paz. De Belfas

Como cada mañana Carmelo se dispone a realizar su tarea, encender la lumbre para que cuando Isabel se levante encuentre la habitación cálida. Una casa con una estructura ancestral que cobija cientos de recuerdos (ocho hijos viviendo entre esas paredes dan para mucho).
El tiempo ha dejado que sus menesteres sean simples y sencillos, aun así, Carmelo se siente útil y realizado. Un hombre campechano y polivalente que a lo largo de su vida, siempre estuvo bien considerado por su intachable trayectoria.
Después se dirige presto al corral, se encuentra con sus gallinas y conejos, cuando advierten su presencia, se arrojan a sus pies para que les mime y les alimente. Les rellena el pilón de agua y tras coquetear con ellos, se marcha en busca de blanquita, una joven cabra traviesa que solamente a él obedece. Toma la vasija de barro y se dispone a ordeñarla, humedece sus pezones con suavidad y, con habilidad dirige el chorro de la leche al fondo del cuenco.
Isabel esta en plena faena, esta preparando el puchero, hoy comerán potaje. Patatas, judías, un chorizo y una morcilla caseros son los ingredientes.
Isabel sobre el suelo embaldosado coloca en riguroso orden todos los componentes esperando el momento apropiado.
Carmelo regresa con el recipiente de la leche, la hierve y prepara el desayuno. Coquetean, sonríen y charlan mientras desayunan.
El ruido de la puerta de la calle les anuncia que alguien viene, se levantan, conocen esa forma de llamar, sus viejos corazones se aceleran de felicidad. Abren la puerta y sonriente les aguarda su nieto favorito. La agitación les embarga, un cálido abrazo provoca en los azules ojos de la sensible Isabel lágrimas de emoción.
Pasan al interior de la casa y se encuentran que, blanquita se esta comiendo las patatas.
Carmelo le grita ¡valiente japuta! Y emprende una carrera tras ella sin conseguir alcanzarla, ríen los tres juntos, mas tarde se sientan alrededor de la lumbre y emprenden una agradable conversación que dura hasta la hora de comer. Carmelo Narra incansable historia tras historia mientras su nieto e Isabel permanecen atentos al desenlace. La paz se hace un hueco en tan humilde hogar.

Belfas 21/03/06

La petición. De Naza

Hace diez años que abandoné esta ciudad con el propósito de no regresar nunca más. Diez años después me hallo en el interior de un autobús que, en otro tiempo tanto había utilizado para verla a ella.

Yo la conocí el último, pero me situé el primero en su corazón. Aquello fue un amor a primera vista, ella era muy enamoradiza, y el primer puesto era difícil de mantener. Pero ahí estábamos, polivalentes, pujando por ella tanto Fernando como yo

Los dos admitimos ser rivales dignos y luchar por ella en buena lid, lo que no aceptábamos era incursiones externas de terceras personas, o para ser más exactos de otros pretendientes.

La protegíamos y a ella le satisfacía y los años pasaron, dejamos la adolescencia y tuvo que decidir; tenía edad de elegir y como el lector es sabio enseguida sabrá la decisión de ella. Fue en un bar donde una pareja de enamorados firmaba una alianza de futuro con un beso que no me apeteció presenciar.

Recuerdo aquella tarde, Fernando no había llegado, los dos paseábamos por una calle encajonada entre paredes encaladas hasta el suelo, macetas con geranios reventones colgaban de los laterales y el suelo irregularmente embaldosado. Ella estaba silenciosa, caminamos hasta el estanque, allí los peces hacían lo que sabían hacer a la perfección; nadar. A mi me gustaba hacerla reír, siempre que acudíamos al estanque intentaba adivinar qué peces eran aquellos. Recuerdo que dije; -japutas, algo tan gracioso, al menos para mi, y no conseguí arrancar una sonrisa de su rostro. Me senté en el borde del pilón mientras ella se alejaba. No hablamos en lo que duró la tarde, pero me lo dijo todo con su mirada. Arranqué una rama hasta dejarla sólo con el pezón, la misma rama que hoy porto en la solapa de mi chaqueta.

A partir de ahí abandoné la ciudad. La versión oficial fue una oferta de empleo que no podía rechazar, la otra; un corazón roto por la mitad que necesitaba soldarse lejos de ella.

Estructuré mi vida para que no se notara que mi insomnio era perenne y que la necesitaba a pesar del tiempo transcurrido.

Hace una semana me llamó, me dijo –necesito verte, por favor.

Sólo tenía que pedirlo.

Naza 18/03/06

Cazador cazado. De Belfas

Estaba sentado junto a la chimenea, un cigarro prendía de sus dedos y, el ambiente estaba impregnado de un fuerte olor a rancio.
Elevó su brazo con parsimonia y tras dar una calada al cigarrillo, lo arrojó al pilón que se encontraba en una esquina de la habitación. Se sentía seguro, como un cazador esperando a su presa.
La muchacha estaba nerviosa, había acudido allí en busca de trabajo. Era una chica polivalente que buscaba una oportunidad para ganar dinero y enviarlo a su familia donde la subsistencia era todo un reto.
Después de mirarla de arriba abajo comiéndosela con la mirada, le espetó sin contemplaciones.

¡Desnúdate a ver que escondes bajo ese vestido!

Ella quedó aturdida por tanta rotundidad. No sabia que hacer, un estado cataléptico la hizo presa, él se aproximó y de un tirón rasgó la estructura del vestido bajando el sujetador y dejando uno de los pezones al descubierto. La muchacha intentó taparse con la tela del vestido rasgado tomándola entre sus manos.
Volvió a arremeter contra la muchacha y en el intento ella cayó al suelo embaldosado de mármol ennegrecido por el paso de los años. Una vez allí se abalanzó sobre la chica, le arrancó con virulencia toda la ropa y comenzó la lucha. Ella resistió hasta agotar todas sus energías en una pelea desigual.
Al final cedió y él consiguió su objetivo. Las manos de la muchacha emprendieron una búsqueda que dio su fruto cuando entre las ropas del hombre hallaron una pistola.
La asió con fuerza y la dirigió a la cabeza de su violador, al sentir el frío cañón sobre su cabeza, quedó petrificado y comenzó a suplicarle perdón.
Se levantaron de aquel frío suelo sin dejar de apuntar con el arma a la frente del pervertido, cuando estaban de pie, él, intentó hacerse con el arma, una detonación, un agujero en la cabeza del abusador y una última frase antes de dar con sus huesos en el suelo.

¡Maldita japuta!

Belfas 17/03/06

Marketing. De Monelle

Los chirridos de su carrito la precedían. Marisa llegó temprano, antes incluso de que se levantara la niebla y que el sol asomara por el horizonte.
Era precisamente a esa hora cuando se conseguían las mejores mercancías.
Pero aquel no había sido un buen día de faena. Pocas cajas se repartían por el suelo embaldosado de la lonja. Es por ello, que la lucha por conseguir el mejor pescado fue reñida. La polivalencia de precios iba oscilando y era como siempre sólo comprensible para aquellos asiduos expertos a ese tipo de subasta.
Se tuvo que conformar, tan sólo, con dos cajas de sardina y una de palometa.
Salió de la sólida estructura de aquel edificio, con su carga bien sujeta por un cabo cuyo pezón se aseguró muy bien en estirar.
Cruzó la ciudad arrastrando su puesto de venta ambulante, dispuesta a conseguir deshacerse de toda la carga, y llenar su bolsa.

- ¡Sardina! ¡Sardina fresca! ¡Venga chicas salid! ¡Lo llevo todos tan fresco que me salta del carro! ¡Sardina! ¡Palometa! ¡Palometa más que fresca!

En no menos de una hora logró bajar el peso de su carga, la bolsa sonaba a buenas ventas, y en su cara se dibujó una sonrisa pues pronto podría regresar a casa para descansar.
En ello estaba, cuando se dio cuenta de que aún le quedaba intacta la caja de palometa, tenía que hacer algo para venderla.
Subida a un pilón de la plaza de la iglesia, aguardó pacientemente a que se concluyera la misa. Entonces gritó:

- ¡Japutas! ¡Sois las más grandes japutas que he visto! A gusto os tiraría a la sartén. ¡Frescas! ¡Sois las más frescas japutas que me he encontrado jamás!

El revuelo que se formó fue en aumento. Las voces que se levantaron en contra de semejantes improperios, no se hicieron esperar. Fue tal la algarabía que el cura salió espantado de la sacristía para ver lo que sucedía.
Justo a tiempo, pues impidió que Marisa fuese golpeada por la masa enfurecida.
La llevó hasta el interior de la iglesia y allí logró comprenderlo.
Al momento salieron para explicar que todo había sido fruto de una confusión.
Pobre Marisa, un poco más y pierde la cabeza. Y todo porque desconocía que nadie sabía que la palometa recibía también el nombre de “japuta”. ¿O si que lo sabía, y por eso decidió gastar para intentar deshacerse de ellas, un método agresivo de venta?

Monelle/CRSignes 160306

Vivir en la sombra. De Suprunaman

Tiene tu misma cara, te tiene envidia, pues él está preso en un palacio de cristal, es como el pezón de una manzana, el nexo entre dos mundos paralelos, eres tú pero invertido, ha tenido la mala suerte de ser tu imagen, no tiene estructura ósea, es sólo un espectro, te mira fijamente a los ojos y un escalofrío recorre tu cuerpo, bajas la vista y miras el embaldosado y te das cuenta de que aún tienes los pies en el suelo, pero él no aparta los ojos de ti y tú los sientes, apagas la luz y se desvanece pero no del todo, te sigue a donde tu vayas, es polivalente, pues también es tu sombra, te sigue de cerca, al pasar por un pilón o por una puerta oscura su espectro se deforma, se rompe pero no puede morir, tú sí. El día que tu mueras él será el único superviviente, él es el más fuerte aun siendo etéreo, se mueve más rápido que una japuta en su medio acuoso, cuando tu mueras él saldrá del espejo y se convertirá en algo nuevo, tú sólo serás huesos y carne putrefacta, él será libre, habrán acabado sus años de cautiverio, de aguantar tus comentarios soeces, tus peinados ridículos, tus posturitas estúpidas; acércate más a mi, acércate más al espejo, sus ojos están rojos de rabia y alza los brazos hacia ti como queriéndote coger el cuello, muérete ya.

Shssssssssssss se hace el silencio una luz centelleante crepita hacia lo alto, mientras un cuerpo yace en el piso.

Suprunaman 15/03/06

Una de brujas. De Mon

Estaba sentada sobre el embaldosado con su trasero desnudo y su alma compungida, la llevaban a quemar.
La historia se repite una y otra vez, la misma plaza, los mismos asistentes, las mismas voces. Gritos y chácharas se amontonan alrededor del pilón donde la bruja va a redimir su alma.
Ocurrió en una aldea al norte de Francia. Algunos cuentan que fue descubierta junto con sus compañeras lésbicas alrededor de un profundo y oscuro caldero, recitando conjuros entre risas histéricas y bailando con sus pezones apuntando al viento. Ritual prohibido y perseguido hasta la saciedad por esa sociedad polivalente, estructuralmente descompensada.
Llegó la hora, sus cabellos estaban enredados por el viento y amontonados por el pegajoso polvo que levantaba la muchedumbre al caminar a su alrededor. Querían observarla hasta el último instante antes de arder, insistían en revisar su mirada, beber de su miedo.
Entre el publico había muchas candidatas al auto de Fe y alguna que otra "japuta" que esputaba directamente a los labios de la endemoniada. Pronto su alma sería libre despojando sus harapos al son del fuego.
Al día siguiente un ascendente y liviano humo negruzco ascendía lentamente abriéndose paso entre los barrotes de la torre del homenaje, cuentan los más viejos del lugar que el humo se convirtió en el látigo más terrible que habían visto jamás. Todavía algunas noches de invierno se oye el estruendo del tétrico flagelar de aquellos que nunca descansarán en paz.

Mon 14/03/06

Radiaciones Mega. De Mon

Denver (Colorado) 11:44 h.

La cámara de seguridad del centro de estudios paranormales de la ciudad de Denver se había activado comenzando a emitir más pronto que de costumbre. El Mayor Davenport había pasado toda la noche en vela pensando en las últimas noticias que le habían llegado por teletipo la noche anterior.
Sus pasos se dirigían recelosos sobre el pulido embaldosado de mármol que le conducían a su pequeña y abarrotada oficina.
John, así se llamaba el Mayor, era una persona polivalente, consiguió la licenciatura en medicina a los 25 años y continuó sus estudios de física, química y astrología. Su principal afición era la pesca selectiva del Brama, brama (Japuta) los veranos que pasaba con su familia en un lugar no desvelado del Mediterráneo.
Tras voltear 3 veces la llave de seguridad que le permitía acceder al reconocimiento ocular, accedió a su lugar de trabajo e investigación. Su monitor estaba encendido y eso es algo que por protocolo resultaba imposible ya que al abandonar la oficina y por seguridad, quedaba desactivado el flujo eléctrico para evitar intrusiones a través de las redes informáticas.
John estaba nervioso, se percató de la existencia de un mensaje en la pantalla de su ordenador. Con las manos temblorosas cogió una manzana que olvidó el día anterior, la comenzó a devorar asida por el liviano pezón que la sostenía para mitigar en medida de lo posible su impaciente intriga.
El mensaje le conminaba a viajar a Egipto, más tarde lograría revelar la identidad del remitente, un antiguo alumno de la facultad de física que abandonó la carrera para dedicarse a las telecomunicaciones en la especialidad de encriptación de datos. No tenia ninguna duda, era Monty B. uno de sus aventajados discípulos en el master sobre radiaciones Mega, una forma de captar mensajes provenientes del pasado utilizando técnicas de resonancia aplicadas a las piedras, principalmente de las pirámides.

Aeropuerto de El Cairo 20:59 h.
“Querido profesor John, ¡cuanto tiempo desde la última conferencia!” pronunció Monty en voz baja. Tengo que acompañarle a la pirámide de Jizé, hemos encontrado un pilón en forma de concha cuya forma peculiar nos está revelando todas las piezas que no nos encajaban en la historia, concretamente todas las técnicas empleadas en la construcción de estas estructuras.
Sé quien, como y porqué construyó este lugar atiborrado de energía. La humanidad entera se estremecerá cuando lo revele.

Mon 13/03/06

Dinero sucio. De Suprunaman

El muy cabrón era un bestia, le había atado al pilón y le golpeaba sin tregua como si de un saco de boxeo se tratara, esto sólo era el aperitivo pues todavía no le había preguntado por el dinero y su rostro ya parecía una hamburguesa.
En la penumbra de la habitación estaba el jefe, observando en silencio con su cara de japuta.
Aitor Alobasto, este era el nombre del matón, por lo que había oído era un carnicero.

Aitor:¿Es cierto que eres un tipo duro? —Dijo, y sacando su navaja del bolsillo le dice —Te lo preguntaré una vez, luego te cortaré un pezón, voy en serio, ¿dónde esta el dinero que robaste?

Es duro, así que le esputa su saliva sangrienta en la cara, aprieta los dientes, ya sabe que va ahora, siente como la navaja penetra en su muslo derecho, de donde empieza a resbalar el fluido carmesí.

Aitor:¿Valiente o inconsciente? —Le pellizca el pezón y se dispone a cortar.
Mariconi: — ¡Para Aitor! No queremos matarlo, aún no.

Aitor se limpia con una toalla que pringa de sangre, mientras el Sr. Mariconi se acerca a Joan.

¿Qué tengo que hacer contigo? Sabes que en una estructura como la nuestra no podemos permitir este tipo de actuaciones, pondría en entredicho mi autoridad; —aburre con su monólogo —me enorgullecía tenerte conmigo, eras polivalente, mi hombre más completo. —El embaldosado está rojo, la sangre lo recubre, se le cierran los ojos y se desmaya.

Siente frescor en la cara, despacio abre los ojos, está tumbado en el suelo, le duele todo el cuerpo, no es de extrañar después de la ensalada de ostias que le han caído; está en una habitación oscura, la única luz que distingue es la que pasa por la rendija inferior de la puerta, fuera escucha voces, sin lugar a duda está en la masía de Mariconi.

Venga Joan ánimo, todavía no estas muerto, se dice, quieren el dinero.

Su vista ya se ha acostumbrado a la escasa luz, los muy idiotas ni siquiera se han molestado en atarlo, creen que ya se ha derrumbado y que pronto cantará. Joan da dos golpes en la puerta, el guarda abre a ver que ocurre y se encuentra con un puño en la nariz, lo empuja hacia dentro, fuera la ametralladora, “piernas no me falléis”, llega la hora de correr.

Suprunaman 14/03/06

Palabras para el “Contemos cuentos 3”


EMBALDOSADO

ESTRUCTURA

JAPUTA

PEZÓN

PILÓN

POLIVALENTE

Por fin habíamos llegado a las seis palabras, y las normas ya se afianzaban como continúan hasta hoy. Relatos entre 200 y 400 palabras con el título obligatorio y tema libre. Otra característica de este juego, es el ir y venir de los participantes. Un total de 10 relatos, que irán subiendo aquí uno a uno para vuestro disfrute.