Queja de algunos desalmados
Me gustaría saber como se puede evitar recibir esos comentarios que están enlazados con paginas pornográficas. Hoy he recibido de golpe como unos 40 comentarios en los que no había comentario, solo un enlace en el que vas a paginas pornográficas, me gustaría que el administrador de este blogg me diera alguna explicación y me dijera si es posible evitar ese tipo de entradas en nuestros bloggs. Atentamente Marola
Las posiciones opuestas del arcano número 7
Sobre los árboles las aves se posan descansando del largo recorrido migratorio. El sol poniente confiere al cielo la variedad cromática del fuego mientras, en la lejanía, densas columnas de humo presagian el fin.
Aparta las ortigas para recolecta unas cuantas hierbas aromáticas con las que macerar la carne de venado recién cazado. Allí postrado contempla el resurgir de la luna oculta por el velo de su vergüenza, el segmento invisible, de su oscurecida faz , invita al recogimiento y la reflexión.
Suspendido de una cuerda, en lo alto de una rama, se halla su trofeo. Con un único pedazo del animal, sobre los hombros, se encamina hacia el campamento. Al día siguiente enviará a sus gentes para recoger el resto.
Para Vercingetórix no hay nobleza en el enemigo. Ha sido testigo de la destrucción, de la impiedad, de la falta de respeto y cree que la pléyade de los dioses, sus dioses, le harán vencedor y los invoca.
Si Cesar hubiera previsto la noble resistencia de los salvajes galos, tal vez habría cambiado sus ansias de conquista en pos de alguna alianza.
La tranquilidad aparente es sólo ficticia y, en el caminar tortuoso de sus hombres, se intuye el miedo.
El frío se adueña de sus huesos. Se acaricia el rostro mientras regresa a su tienda.
Antes de sumergirse en la volátil ligereza de su alojamiento, un gesto indiferente le acompaña mientras observa la arista iluminada de la luna y, cerrando los ojos, suspira mientras se pierde entre las telas.
Ambos se debaten entre la admiración y el desprecio. Mientras tanto, los muertos se amontonan prolongando el agónico paso de las estaciones.
El triunfo se vislumbra de diferente forma, para Cesar es una cuestión de honor y prestigio, Vercingetórix sabe que no rendirse ni claudicar es vencer.
Los meses han marcado el ritmo de la batalla, ora de un lado, ora del otro, la balanza de los misteriosos designios divinos ha jugado con sus vidas.
El ejército romano descompone en bodrio las tropas galas al día siguiente. Recogen los prisioneros abatidos por el desánimo. El orgullo los mantiene en pie.
La sangre gotea dejando una huella menuda que se extiende y penetra en la tierra alimentándola. La pieza cobrada el día anterior se descompone al sol, mientras la luna crece despacio dejando atrás su vergonzoso velo.
Carmen Rosa Signes 020306
El arcano número 8. La Justicia
Desconcertó a todos con su actitud serena y firme.
Acababan de comunicarle que se lo llevaban preso y sabía que su destino pendía de un hilo. Su reacción estaba del todo justificada. Hacía un par de semanas había pronosticado que aquel acontecimiento, unido a otro de mayor magnitud, estaba próximo.
El respeto que se había ganado pudo más que la inquina acumulada entre los que tramaron su declive.
Conducido en presencia de un juez fue llevado directamente a presidio.
Durante el encierro, tuvo la certeza, confirmada y precisa por sus visiones, del día de su muerte.
Dos días más tarde, fue conducido hasta palacio.
Allí, le aguardaban seguidores y detractores en igual proporción.
Los sollozos y las palabras de ánimo se confundían con aquellas que le condenaban.
- Tus días de hechicero terminan y, el diablo, jamás volverá a guiar tus pasos.
No le sorprendían aquellos gritos que, reticentes, parecían dictados por la iglesia.
Confiando en su palabra y sabiduría, sus amistades, quisieron defenderlo y convocaron una asamblea, sin tener en cuenta que el tribunal, antes incluso de conocerlo, ya lo había condenado.
Sobre el altar de la capilla real, se colocaron las pruebas que argumentaban la sentencia.
Allí quedaron expuestos los objetos consideraros inductores del delito.
Sobre el relicario que guardaba restos de algún mártir, fue desmenuzada una baraja de Tarot, cuya figura del diablo, según ellos, era muestra de una vergonzosa pleitesía por parte del inculpado.
- No conseguiréis humillarme. Todo lo que podéis decir, ni me sentencia más de lo que ya me habéis condenado, ni me libra del destino que ya me habéis elegido. Es hora de que cumpláis con vuestra voluntad y deis, al fin, con mis huesos en el cadalso. No defraudéis mis predicciones.
- Ahorraremos pues en detalles si así nos lo pedís, maldito hechicero. Pero acallaremos tu palabra antes de tu muerte, para que no envenenes nuestros oídos. Tu lengua será arrancada esta misma noche y mañana, tu cuerpo quemado vivo en pública ejecución.
A cientos de kilómetros, y con el camino libre de obstáculos, las tropas enemigas preparaban la invasión que daría fin a toda una época.
Carmen Rosa Signes 310306
INTENCIONES - Soninella
Sacia tu mirada
en mis cabellos de algas,
del color del sol y el horizonte.
Cubre, amor, mi desnudez.
Cubre con arena y viento
mis dos veletas inmóviles,
impacientes de tus besos.
Cruza con tus deseos
el delgado ecuador
de la rosa de mi ombligo.
Y estremece tu cuerpo,
crepitándolo, en mi hoguera
que chamusca las piedras
y corroe tu aliento.
¡Rompe las ataduras
para convertirme en río,
inundando el camino
de mis rubias arenas,
donde siembras tu simiente!.
Insaciable - Omarus
Agridulce
la nube del sexo llovió en mis labios tanto cuerpo en soledad
Amainó
el paraguas desvistió la tarde secando puentes
Caminé
y otra nube comenzó a formarse.
EL TIEMPO EN LAS MANOS - Omarus
No prendas con tu letra el tiempo que se apaga en las manos
otro fuego anciano rescata tu mirada que ofende
otra sombra que enciende la palabra vela en tus pasos
otro toma el vaso donde viertes la excusa de olvido
no se habrá rendido tu reducto en este madrugar
ni habrá otro bar que al final de la derrota nos convoque
aunque te equivoques si escoges la voz que busca argucia
besa el rostro que ensucia la orilla del labio entredicho
cuando la lluvia en el nicho moja tu nombre que evoca
y es luz en tu boca este pabilo que el deudo interviene
porque ya nadie viene siquiera pasos que se arrumban
si de la espora a la tumba se apaga el tiempo en las manos
y el muerto más cercano sostiene la flor del sepulcro.
LOS CIEGOS DEL METRO - Omarus
Los ciegos del metro se aplastan como animales muertos
algunos tuertos voyerean al roce del vestido
en asientos divididos palpan el túnel oscuro
imaginan los muros que los protegen insondables
precarios y culpables asaltan a pie los andenes
desparraman en los trenes sus colores de amargura
su estatura de ciudad agria la aspereza del ojo
practican el reojo mientras van enhebrando voces
en el roce dejan pétalos húmedos de deseo.
ALGUIEN - Omarus
Alguien tiene el oído pegado a la tierra
Los hombres se encuentran lejos
y cerca de su palma los sauces proyectan penumbra ahorcada
Alguien que no se levanta
luce en su rostro el tatuaje de los parques
No hay estrellas
ramas brillan en la candileja de su cielo
Alguien escucha aproximarse los pasos
sus propios pasos resuenan uniformes
Incorporarse para seguirse
dónde buscarse
Alguien corre humedeciendo los adoquines
átomos pardos que se cuelgan del teléfono
y el timbre ensordecido de una voz
Nada contesta
el silencio barniza la ausencia de inflexiones
el silencio colma la actitud de las palabras
Colma y cuelga
pone el oído en la piedra labrada que reconoce sus pasos.
Sonido en movimiento - Omarus
Ciega quedó la tarde cuando tomé tu mano
te conduje a través del cristal
al ojo de mis ojos
un sonido en movimiento
un vocablo perpetuo que te gritaba en los pasos
Tus ojos se reflejaban en las miradas interpuestas
cuando caminabas tropezando cuerpos
mientras yo murciélago
te conducía por la ciudad
manejándome con destreza en la oscuridad que quería pregonarte
Nada dijiste
nada conociste
éramos desencuentro sobre una cama
diálogo de sordos ciegos
lenguas cortadas con los ojos
Yo fui una imagen
la sombra que existió sólo una vez
Tú te escuchabas en las calles del mañana.
Sueño - Poesiacarnivora
Asáltame en la noche,
que tu abrazo
me tome por sorpresa
y me aten tus manos
a tu deseo.
Ven así, en sigilo
como ladrón de sueños.
Amordázame la boca
con tus besos,
inmovilízame
con tu cuerpo sobre mi.
Ven en silencio,
sin pedir permiso.
Yo fingiré estar dormida
mientras mi cuerpo
espera tu emboscada.
Hazme rehén de tus ansias
está noche,
que mi sed de ti
se calmé en la madrugada
y me descubra el sol atrapada
entre tus piernas y la sábana
en un sueño húmedo
sobre la cama.
Testimonio - daluna
Tengo una soledad aturdida entre las voces amistosas que me circundan; una soledad que muere de ansias de fuego y flor. Que delira de añoranzas y expectativas.
Una soledad que callo y se vuelve ciclo, tenaza, tiranía, malestar. Una puñalada de deseos que no se colman, que yo no palpo, que se vuelven suspiros y espejismos insanos, utopías vanas.
Tengo el estigma de quien quiere ser necesidad.
Tengo una solitude que se escuda en el empeño exaltado de enajenarme en la vorágine de los días y las noches, sobre todo de las noches.
Tengo una soledad que supuestamente se complace de estar sola, cuando a veces no puede siquiera sostenerse.
Tengo un desamparo de latidos que me duele y me trastoca, que me hace vulnerable; una crónica ingenuidad que casi siempre sufre de entregar, de creer.
Padezco de ausencias, de vacíos, de frío perenne, sin estaciones.
Tengo un desasosiego que odia los sábados corruptos, los domingos eternos, los días de lluvia, las nubes grises y el aire gélido.
Tengo un perfume de nostalgias y un vestuario que es disfraz.
Y tenía un poema, este, hasta que se terminó.
Inventario - daluna
No tengo nada, solo un grito que se deshace en versos, que se derrama sobre un papel inerte.
No tengo flores, ni cobijo, ni sentir. Todo es ajeno, todo se calla o se esconde, como yo.
Tengo tristezas que me acorralan y me doblegan, que me lastiman, que se redundan.
Tengo palabras para decirme o para decirte siempre lo mismo: que necesito me necesiten, que ya no aguanto necesitar.
Tengo el vacío siempre en las sábanas y hasta en el alma, y más allá.
Tengo el viento en las manos desiertas y los ojos tristes, ansiosos, como el corazón, que siempre añora.
Tengo una lágrima de colección y una esperanza tenue, una quimera difusa.
Tengo una estrella que clama luces amarrada al pecho y la voluble idea de que alguien, algún día, llegará.
Tengo rutinas desabridas y sueños dulces y olores dispersos, rescatados, e imágenes, recuerdos de lo que nunca he vivido.
Tengo cadenas y puertas sin cerraduras por las que no puedo escapar, y ventanas al sol, y lamentos.
No tengo besos o versos que me acaricien, y no estás tú, no sé si llegues, temo que el espejismo que siempre te dibuja, se va a desvanecer.
Lontananza - Tomaso
Tal vez tus ojos sean como la noche,
que desnuda al vacío,
y tu histeria el vértigo de las princesas.
Pero tus brazos, marmóreas anguilas,
son los electrodos que me engarzan a la vida,
y tus lágrimas los peces con que me inseminas apertura;
la dilatación de mis poros
y mi mente, que ahora te reciben y
te acunan, en el vaivén de mis polos,
como la niña que me eres, el río que siempre me esconderá
su fuente,
en la gruta rocosa, boscosa
a la que sólo he de entrar con los ojos cerrados,
ciego de una alegría negligente.